1 de abril de 1999

Naciste sano y hermoso/ el mejor regalo de la primavera./ el amor./ ríos de maná para los árboles del mundo.

Gracias a la vida


Amanece con niebla

Y silencio.

Los pájaros libres festejan esta primavera

porosa al dolor del mundo

Y seguimos respirando

plenitud efímera

y esperanza duradera,

dentro de una burbuja de membrana fina.

Ahí fuera caen bombas.

Los muertos se van en soledad,

Los vivos resisten, sufren y gozan

¿Aprenden?

Unas alas invisibles apuntan como  brotes

Silencio y niebla.

Arriba el sol

Y el amor como bandera.


Extraña el sol

tan libre y cotidiano

y el aire,

tan limpio y detenido.

Y esa belleza

que te acaricia

sin pudor.

Extraña,

mientras muchos

caen de bruces

en la noche huérfana

y beben ausencias

hasta las raíces.

Y están solos en un halo de hierro

sin hilos ni plumajes,

ya sin garras, ni tapujos.

A solas con el aire que les vive

Y con el sol sobre la herida.

Extraña

el celo del pájaro,

y la exuberancia del árbol

que olvidó la sequía.

Aguanta abuelo.

que no te falten respiradores y amor

y un trozo de primavera

por el hilo de plata.


Dia

a

día

gotean

los

días

por el embudo del tiempo

sobre los campos en flor…

y sobre la “republica independiente de nuestro hogar”

Días

y noches

gotean

sobre los cuerpos semidetenidos

y

todo acontece

entre la excitación de las petunias

y la aglomeración de los hospitales.

gotean

en

punto

de

luz

crepúsculos y amaneceres,

a compás.

El cielo y el infierno

también gotean

a un paso de la respiración.

Sabido es que incluso los paraísos

tienen sus goteras

y en el infierno puede brillar

la luz del amor más puro.

Si te envuelves en papel de celofán

y te encierras entre “muros de metacrilato”

pronto se acabará tu aire,

no importa que la primavera arrecie

y todo cante para ti.

Todo acontece.

Estar a salvo, de momento

es sólo un pulso transitorio.

dentro del capullo

los gusanos permanecemos

confinados en nuestro destino de mariposa.

Aun desnudos

y en el silencio de la noche

los sueños se pliegan en reposo

y crecen las manos del corazón.

A veces, encendemos una hoguera

para visualizar el futuro

Ánimo!

Respira y confía.

Respira, respira,

confía, confía,

en la noche crecen alas.

Y aprende.

Es lo que me digo a mi mismo.

De soledad no se muere uno tan fácilmente.


Al sol un verso no le basta

A la tristeza sí:

estoy sin ti.


Hoy toca encender velas

y aceptar que no te perteneces.

Se abren nuestras carnes

cuando colisionamos con el misterio

de la fragilidad.

Qué se puede hacer, decir, aullar?

cuando descubres al Destructor en las leyes de la vida,

cuando te amputan un brazo, un hijo, un marido…

Hoy toca encender velas y enviar amor.

Abrir el corazón y cobijar,

Dices,

hacerse poroso entre los mundos

al poder de lo blando,

dices .

Pero cómo se hace eso?

Dónde  están las llaves de ese reino?

Para abrir el corazón tienes que perderle el miedo al dolor

y ser valiente,

dices.

Tendremos el valor?

Antes o después, los momentos críticos

convierten nuestra travesía en una iniciación.

La recompensa es la dicha,

dices

Largo es el camino.

Déjame rezar

a mi manera,

frente a una vela,

con mi guitarra,

respirando el aire de la montaña

o escuchando a los pájaros cantar.

Déjame  rezar como rezan las almas

que recoren el camino

de la vuelta a casa.


Se consumen los dias

tajo a tajo

como leña herida por el amor.

Vale.

El tiempo es una nave

que se adentra en la niebla,

si,

pero todo es cosa de hoy

y el sol que emerge entre las nubes

decreta:

Tu misión es vivir

plenamente vivo,

ahora.

El Innombrable nos condena a la distancia social,

si,

pero no al desapego.

Agazapados y contraídos

si,

pero no desvitalizados.

En el hogar-capullo

fuera del tiempo

fermentan sueños,

se amasan esperanzas

y crecen los brazos

para palpar volúmenes en la distancia.

Calculamos los pasos que nos alejan del frío

y aprendemos a teleabrazar,

a teleacariciar,

a teleconsolar

a tejer redes en el aire

y crear cauces

para que el calor circule.

También aprendemos a escupirnos desde lejos,

a teleproyectar el odio

y a disparar veneno con bala de crucero.

Hoy todo es cosa de hoy.

Ya se sabe que la primavera es eterna,

mientras dura.

Hoy seguirán lloviendo milagros

verdes, rojos y negros,

pero el amor, de ti depende.

Y no olvides que eres una afortunada

porque respiras.

No es lo mismo estar en tu casa que en la UCI.

No es lo mismo.

De la montaña desciende el día….


Feliz domingo de confinamiento.

Amanece lunes lluvioso

de abril confinado.

El cielo se desmorona

mansamente

en pedacitos de cristal

y los árboles licuan su placer

con los ojos cerrados.

Se nota que disfrutan.

Rezan y agradecen el momento,

como nadie.

Cantan en silencio sus cavernas,

que se unen al coro de las aves.

Los mirlos del amanecer no piensan en mañana,

celebran el celo correspondido,

se divierten.

Practican su arte excelso,

sin firmar la obra,

sólo por amor al arte.

La injusticia de la sumisión,

la amenaza de guerra nuclear,

el calentamiento global,

el Innombrable…

conviven con el aire.

Pero la primavera empuja desde dentro

con su musgo blanco

y de lejos nos llega la respiración del océano

¿Será el amor ese porvenir que nos tienen prometido? 


Mañana lluviosa, martes de abril.

Si, el odio es una pandemia.

Es verdad que en los tiempos del Innombrable

abundan los carroñeros

y los que innovan en miseria moral.

Es verdad  que el odio es miope

que la maledicencia es venenosa

y que nos hace enfermar.

Es verdad.

Cada gota de odio derramada alimenta al caníbal de la luz,

cada mirada oscura provoca el incendio de un bosque,

cada manzana envenenada hunde un barco con alimentos para la esperanza,

cada palabra que desnombra seca alguna fuente.

Si, el ladrón de nombres debe ser denunciado en la plaza pública.

Pero, no falla

A las 7 de la mañana,

una noche de tizne profundo

se vuelve mulata

y deviene en nubes

y las nubes en lluvia

para el amor.

Pregúntales a los árboles.

A las 7 de la mañana

Los mirlos se apoderan del silencio

y cantan para la primavera

y miles, millones de humanos,

los más,

desgranan aquí y allá

palabras que no lapidan

y ofrecen manos que apoyan

impulsan

y hacen crecer

en un planeta que descansa.

En tu casa,

cada gesto de ayuda es un viento para el futuro,

cada mirada limpia una urdimbe de calor,

cada palabra de luz invoca lluvia en primavera,

cada manzana madura dibuja la sensualidad del sol.

Cada perdón una presa arrebatada,

un pilar para la patria cada piedra con tesón …

Hoy envidio que el patriotismo hable portugués.

Quizás algún día nos hagamos merecedores de la fraternidad.


La belleza se insinúa entre velos,

ajena a las advrsidades.

Se necesita una noche oscura para que brille la luna.

Detrás de los párpados

está la luz

con todas sus bocas llenas.

Detrás de los párpados

ya no quedan dientes.

sólo luz.


Hacemos la guerra

cuando no sabemos hacer otra cosa mejor.

El animal que habitamos pelea

con lo que tiene,

según su estilo habitual.

Son amarillos

los dientes de la fiera

que no sabe danzar


Antes que el sol

los mirlos sin cadenas

anuncian lluvia.

La naturaleza es Dios (Spinoza)


Empezó algo así como una llovizna.

Todo era primavera

y las palabras ya bullían.

A veces sabes con certeza

que tu cuerpo es vivido

de la raiz a los frutos.

Y algo te dice

que mañana también

vivirá el que te vive.

Todavía no era el tiempo de la cosecha

y ya para unos cuantos

había comenzado el despertar.


Continúa  el silencio de la noche.

Café en taza,

el tiempo detenido.

Me siento a esperar

los fuegos del amanecer,

a los pájaros, los primeros,

como un peregrino de las madrugadas.

Estoy vivo, respiro, siento.

Siento el aire,

sin tubos ni respiradores,

dentro y fuera

como leche nutricia

en el rio de los segundos.

Observo el incesante, caótico y lúcido alboroto

de una mente con vida propia.

Algunos lo llaman empanada mental.

Observo desde un lugar incierto,

entre las bestias y los dioses.

En primavera se palpan las fuerzas generativas,

sin el miedo de los que tienen que morir.

Los ojos de  mi perra Samba

conservan intactos su instinto de dar amor.

Tal vez, un ejército de ángeles

tripule reactores de golondrina

O tal vez, la bruja de los sueños

porte doradas alas de mariposa,

sobrevuele árboles

y clausure hogueras.

Tal vez, bruja y ángeles

respiren santa libertad

y dibujen

un corazón para cobijar el día.

Un día más los mirlos con total sinceridad.


Sin confinamiento,

Las lecciones de los pájaros:

“Sea cada uno quien es

Inventen el equilibrio

Construyan el paraíso aquí en la tierra”


Otra noche, otra luz,

el río de los segundos,

los pájaros….

Por los alrededores,

ni rastro del Innombrable,

la primavera como telón de fondo,

la lluvia que no nos falte.

El presente bien, gracias.

Hambre no tenemos,

solo aprensión por el futuro,

ligera,

en esta mazmorra de barrotes dorados.

La casa, nuestro reino más cercano.

¿Quieres cambiar el mundo?

Empieza por tu casa

dicen los pájaros.

Seamos el cambio que queremos,

decía Gandi.

Quieres equidad?

Practica en casa

Quieres arte,

la belleza, primero en casa

Quieres amor?

empieza dando

y si hay que saltar al abismo,

que sea con los más próximos.

Querías tiempo,

Cuerda,

prorroga…?

Pues aquí tienes ante ti

las infinitas posibilidades del ahora.

Un parto siempre es hacia delante.

Y en tiempos de pandemia,

si te atreves,

construye el paraíso,

en el reino de tu casa.

Y si recibes bendiciones,

pues que se expandan.


Vi la luz hilandera de la mañana

como el destello efímero de una floración.

El día se anunciaba lento,

mientras un iceber luminoso

emergía del abismo.

Vi la primavera con ojos de alimaña viva

Y agradecí aquella luz perecedera

sobre el caminar de los hombres.

Te ví, me ví.

Vi como unos con otros fuimos

más allá de las costumbres

y cada uno moría al viejo cuerpo.

Vi que era singular, el propósito,

en cada manera de vivir.

Una nueva oportunidad.

El  coro de las aves,

que no cesa

renuncia al espectáculo,

y canta por cantar

en el día de la resurrección.

Buenos días,

si la vida tiene a bien

y el Innombrable no contamina nuestra mente.


Nos espera el deleite sin prisas

en el espíritu de las cosas.


Llueve.

El día comienza con la noche,

la noche que respira

perfumes pequeños y grandes

y se devana en su cuerpo de pez ciego.

La noche es un pez ciego

que respira bajo la lluvia

en el lunes de aguas.

A bocanadas de aire

el día acoge tus historias

en un silencio sin cuchillos.

Y si el barro y la culpa

amasaron pan amargo,

la paz hay que ganársela,

como dice mi padre.

La noche y el silencio van de la mano

en un ejercicio vegetal.

Un lienzo blanco te reta

a dibujar sin ojos

el desenlace que tu imaginación elija.

Más arriba el sol era de oro,

hierro candente para las golondrinas


Plantado sobre la noche

con la soledad de un náufrago

presiento latidos

invisibles al ojo desnudo

y me deslizo por la cola del tiempo,

al acecho del sol,

que brillará mientras se despide.

Otro amanecer que está vivo

Y no te pertenece, me digo.

Antes,

el hombre- hormiga

trajinaba

entre el estómago vacío

y los sueños por vivir.

Indefenso y acorralado

un día descubrió

que nada era lo que parecía

y la noche se hizo demasiado grande

para mirarla con un solo ojo.

Hoy el aire sin horas

todo lo conecta

y estira.

Dicen los siux que el fuego procede del sol

y  la nube es aliento vivo,

que piensan la existencia con el corazón,

que para pensar, mejor imaginan.

La noche es demasiado grande

para pensarla con un solo ojo.

También la primavera,

el amor….

Quizás con todo el cuerpo.

Podriamos recibir tanto?

A un paso de la luz,

en la noche de tus células

también la primavera

hace florecer un árbol.

La vida no se detiene

ni en alta mar

y el océano del tiempo tampoco.

Lleva

estrellas incrustadas,

el tiempo,

paraísos indefensos

y silencios opacos.

Y bajo esta cúpula bárbara,

la noche te llama para nacer.

Te remueves,

hozas

y naces.

Penetrada de raíces,

respiras aire sagrado

y la luz se acrecienta entre las vísceras

de un diluvio rojo que late.

La noche te llama por tu nombre

y cuando abres los párpados

persuades a la lluvia

para que te entregue sus secretos vivos

y sabes que eres un pájaro cantor

y te subes a un árbol

y cantas,

cantas,

tu alegría de estar vivo.

El momento es ahora

Porque,  si no es ahora

¿Cuándo?

Si algo se cocía a fuego lento,

ahora borbotea.

Ejerciendo la libertad de los confinados

practicamos los ocios del amanecer

y nos consagramos a la pérdida de tiempo,

del tiempo es oro,

del salid y dominad la tierra…

Una Gran Pausa nos aboca

al Tiempo fuera del Tiempo

al presente lento

y a una Dieta de reflexión

para imaginar el futuro

¿qué está muriendo?

¿qué está naciendo?

¿hacia donde tenemos que caminar?

¿retroceder es avanzar?

¿qué es lo verdaderamente importante?

¿Sabemos vivir?

¿cómo llegaré a fín de mes?

¿me quiere, no me quiere?

¿podremos reconocer “el regalo sobre la herida”?…

Abruma la complejidad

pero si cierras los ojos

y respiras

traspasas un umbral,

se apagan las preguntas,

y el tiempo de la mente

que corre o vuela

se convierte en aire,

ritmo y pulso,

pan en equilibrio,

serotonina.

La cebolla descubre su núcleo jugoso

cuando se desnuda.

Pensar con todo el cuerpo,

imaginar con el corazón.

Si no lo digo yo,

que lo diga Buda

Hay  algo como de ciencia ficción

n esta excepcionalidad

ue, si no fuera tan plácida

daría pavor.

Google sabe más de nosotros,

que nosotros mismos

la primavera pujante y esplendorosa,

nos sienta en el banquillo,

“a pensar”.

Las noticias dan el parte

de muertos, infectados y curvas.

La TV habla de las dos Españas que todavía se odian

con razones bien fundadas,

como si la reina de las nieves

nos hubiera herido los corazones

con cristalitos de frío…

y de pronto, hemos ingresado en el futuro,

confinados en la casa común

como familia planetaria

con retos universales,

con bienes compartidos….

Mirando árboles, desde la ventana

practicamos el ejercicio de la fascinación

y la memoria nos duele

con la rapiña del capital ambiental,

que está siendo arrebatado a las generaciones futuras

y que no es sancionada.

Quizás una mano invisible pueda

extraer la esquirla que nos hiere

y sanarnos del desamor.

Quizás un ejército planetario compasivo

pueda lograr con puño de hierro

que los bienes comunes de la tierra

no sean moneda de lucro,

sino caudales de la vida

para la vida,

regalos en alza.

Quizás seamos capaces

de recuperar la transparencia del agua

viva,

sin plásticos

y para todos.

Y lograr que el aire sea un océano fresco,

sin embotellar

y fuera de las escafandras de lujo

y que los grandes hielos puedan seguir acogiendo osos

y sobrecogiendo el alma

(Y no solo flotar en trocitos para el cubata).

Empapada y callada,

sin humanos,

la naturaleza contiene la respiración,

y el silencio es impresionante.

Tiempo vivo,

silencio de oro,

oportunidad para contarlo.

de momento tenemos suerte,

no nos falta el aire ni el agua.

Hasta el viento aflojó

para quedarse en casa.

Desesperación, colapso,

Oportunidad, anomalía?…

No será fácil escalar las cumbres del equilibrio

en tiempos de pandemia.

Cuando las bocas tienen hambre

los árboles corren peligro.

No será fácil bailar acompasados

sobre la cuerda floja

con el enemigo.

Amarillos son los dientes de la fiera

que no sabe danzar.

La muerte multiplica sus espejos

y nos plantea un enigma colectivo.

O nos salvamos todos juntos

o nos come el coronavirus.

Y cuando los ojos no vean

nos quedará el incipiente el olfato

y escuchar con el instinto

las palabras que paren las piedras,

y los énfasis silenciosos

de los signos.

Triunfarán las miradas turbias,

los ojos en lanza,

los juegos multiheridos.?

¿Tendrán que morir los más viejos

y hacerse viejos los hijos de los viejos?

¿alcanzaremos la inmunidad de rebaño

contra la pandemia de la locura?

¿Tendrán que transcurrir los días de la ignorancia

para que el corazón sea luz

y la soledad un fuego enamorado?.

La travesura del amor

es un reto radical,

el destello de un diamante,

un fabuloso destino…

Cada amanecer los pájaros atraviesan

La puerta de las palabras,

son jóvenes, a pleno pulmón

Y nos traen el aviso:

Somos un coro vivo

O afinamos todos juntos

O nos come el coronavirus.

El hombre cazó raíz de olivo

con extracción de galeno

y Notre Dame terminó ardiendo

en la chimenea de su casa.

Las manos pudieron

liberar palomas

para que la guitarra volara.

Suena a pájaro libre

la primavera,

a filigrana de luz,

en el subsuelo bullente,

a mano tendida.

La enredadera de los sueños

no crece,

pero no duerme.

Aplacados

los caballos de la adrenalina

unimos los alientos

en el suspense

de un destino común

con desenlace incierto.

Huele a verde mañana con sol,

aire limpio,

brisa fresca,

orfebrería fina…

Un día más…

Muchas cosas ya se sabían antes de que ocurrieran.

Todavía podría ser tiempo.

Otra  noche más devora las formas

y desenrolla su larva.

Abres los ojos

y te asaltan los regalos del nuevo día,

una vez descubierto

que ser rico no te hace eterno

y que solo la muerte te torna invulnerable.

Es la hora de agradecer

y no dar por supuesto

el concierto de pájaros.

Acaricio con los ojos

como los árabes

un horizonte de árboles

recién lavados

y preparados para el sol.

Por la ventana, lengüetazos de buey enamorado.

Una pócima de belleza

salva de la soledad

bombea caricias,

canastos de uvas,

y Aleteos de golondrina…

Pero también hoy,

la muerte avisa fuerte

en el cuerpo de mi madre.

Poco mal y buena muerte,

que sea leve el peaje.

Yo soy de esos que abrazan árboles

porque abrazar es un ejercicio

que desarrolla la musculatura del corazón.

Los árboles me vencen por amor

y no dejo de admirarme

de esa vida que es arte,

sabiduría borracha de primavera

poder benéfico y medicina.

Ahora que nos crece un hueco entre los brazos

quizás debería prescribirse con recetas.

También los animales vendrían en nuestra ayuda.

En esta primavera de lluvia y sol

belleza húmeda y células nutridas

ingreso, definitivamente

en la cofradía de los adoradores de árboles,

y abrazo su teología.

Activista enamorado,

pastoreo árboles en el páramo,

y se va formando un ejército

benefactor de clorofila.

Y me convierto en feligrés de la naturaleza,

incapaz de hacer justicia

al milagro simple de la vida vegetal,

quizás amando.

Gracias día

Hoy me pongo en viaje.

Pareciera anodino e insustancial

tan minúsculo acontecimiento,

pero confinados desde hace seis semanas

se ha vuelto blanda la piel de los guerreros.

Acudo a la llamada de mi madre,

que espera en cama de hospital,

aunque no es su voz la que me llama

es un corazón en la distancia

que latió con el mío

y permanece unido

con el hilo de plata.

Y abandonas la burbuja

para despedir a tu madre

y te sientes desnudo

como un pájaro a medio emplumar.

Y descubres que la intemperie es áspera

aunque sea primavera

y los árboles luzcan plenos

de vida que deslumbra.

Y te sacudes el miedo

al dejar tu casa,

que es la otra piel

para recorrer el mundo

en un ejercicio incierto,

porque ahí fuera caen bombas

y la carne se vuelve presa.

Pero tu madre puede partir

y necesitas despedirte,

sellar el vínculo,

pagar el tributo del amor

y por amor te manchas

antes de que el agua regrese a la nube

y el corazón sea solo aire.

Y recorres tu camino entre sembrados,

como si acabaras de salir del huevo.

No hace falta ser un héroe para decir

Gracias,

te quiero,

te queremos,

sé libre,

te llevo dentro

soy tu,

somos tu cosecha,

sana si puedes

y si no parte

ligera

tenue,

expectante .

sentirte,

que me sientas,

recibir tu legado

y que nuestro amor te acompañe

Otra vez el amanecer de los días regalados.

Habito la fragilidad de mis padres

que es la mía y la de todos.

Mi padre el dios de mi infancia,

la música y la palabra

la encina, la vid

la recia certidumbre

de la muerte que se guarda en cada vida,

el viento poderoso

el sol invertebrado,

la sombra de la encina,

mi madre el fuego del hogar,

práctica y lista

como todas las hembras que han rozado la muerte

y han vuelto para dar calor a la manada,

la mirada robusta,

que abriga del frío,

el cuenco y el barro,

Los habito ahora que han tenido tiempo de hacerse viejos

Y casi ciegos de memoria

practican  una cordura básica,

sin paja,

ni tapujos,

todo grano.

Y te dicen que el amor es lo primero

y que hay que ganarlo

y también que hay que saber partir,

cuando llegue tu verano.

Estoy vivo,

respiro,

nací ayer.

Tengo más de sesenta

y puedo ser,

niño,

joven,

adulto

o anciano.

La canción de la mañana elijo,

a tu lado.

La canción de la mañana elijo,

a tu lado.

Llega el día embozado en nubes

y burbujas de sol se despiertan entre velos.

La tierra seca ya no percute desde dentro,

la primavera es parsimoniosa,

jugosa y alegre

y la belleza te hace inmune al desaliento.

El amanecer es un espejo

que rompe el espejo de la duda.

Y con el sol llegan las palabras

y su misión heroica de nombrar misterios,

reducir a claridad el caos del camino,

indagar encrucijadas

y cabalgar retos.

Unas llegan en tromba

desenvainan y hieren,

otras silabean como el cristal

y curan de la sequia.

Cada día las palabras le sirven al hortelano

para desbrozar y airear la tierra

y para cultivar los minúsculos brotes

de la buena medicina,

brotes como espadas de futuro

que rescaten de la soledad

y sanen de la amargura:

se fuerte y cuida la amabilidad,

dice Jacinda Ardern.

El mañana ya está aquí.

Se libre y cuida la verdad,

se valiente y defiende la justicia,

sal del armario con tu arte

y rocía el mundo.

Y dame una mirada luminosa

en los días de la melancolía.

El amanecer trae la luz

en los pájaros que no cesan,

y una ola de tiempo extendido para respirar la pena.

Sin distracciones ni tareas,

una pena verdinegra

de que tu madre pueda partir en primavera.

Sin quejas de fortuna,

ni quebrantos resentidos.

Pena simple

pena pura,

sin hinchar la medidas.

Entre un diluvio de frutose

el abismo

y la humildad.

Gracias por el nuevo día

De mi padre

aprendí la humildad para ser árbol de páramo,

que implora el agua

pero aguanta la sequia

y hasta el olvido de los hombres.

Es humilde el que ha sufrido,

el que habita cuerpo

y tierra pasajeros,

quien es poseedor de hambres

y  de límites,

quien sabe apreciar

la flaqueza de las fuerzas regaladas.

De mi padre

aprendí a sorber la belleza efímera de cada amanecer

a cantar al río

y a ser joven con el nuevo día.

Agradezco el aire que va de paso

Bienvenido sea el amor

El tiempo es  oro,

cuando el oro es vida,

alma,

presente,

un destino entre tus manos,

si Todavía no te ha llegado la hora de envejecer.

El tiempo

es  luz

de paso,

mientras pierdes datos,

se  hunden tus raíces en el olvido

y te desnudas.

Oro, el justo.

El oro es bueno

para conseguir comida.

El tiempo, sin embargo, no tiene precio,

es un regalo para jugar y descubrir,

para reir con Eros

y con Tánatos llorar,

Para  aprender

Y ser

Lo que puedes llegar a ser…

El tiempo es una medida de aire para el cuerpo.

El alma conserva

intacta

la memoria de la eternidad.

La esencia ya no respira.

Un árbol es más que un árbol

es un pecho descubierto,

cobijo de pájaros vivos,

espíritu de amigos muertos.

Es un misterio que vive

en un cofre de secretos,

es la paciencia tenaz

de la vida que va siendo.

Un árbol es más que un árbol,

es una copa de luz,

y una fábrica de aliento.

Es un iceberg de sueños

en la frente y los adentros.

En los fuegos del verano

templa su espíritu fiero.

Dureza de roble,

ternura de cielo,

campanas doradas

levanten el vuelo.

Un árbol es más que un árbol,

es un incendio de besos.

A Ignacio no  conocí,

pero en el roble le encuentro.

En las hojas sin espinas,

en la brisa y en el viento.

De los soles de la tierra

tu corazón el primero,

de las nieves el cuchillo

y de julio el retostero.

Toma la tierra molida

y la lluvia de febrero,

toma el sol sobre la herida

y la flor de terciopelo.

Un árbol es más que un árbol,

es un pájaro muy quieto,

un animal que desgarra

con sus raíces el suelo,

es una nube que canta

un ramillete de fuego,

un árbol es más que un árbol

es dios mismo mensajero.

Y cuando el pájaro te ame

para ser hogar certero,

dale en tus ramas cobijo

y tu corazón entero.

Un roble es más que un roble,

es un rey por nacimiento,

es una tribu que abraza,

entre versos anda el juego.

Toma de mi copa y bebe

Le susurra el jardinero

3 de mayo de 2020, día de la madre,

Dos mujeres avanzan por caminos muy distintos

y sus destinos se cruzan en el día de la madre

Una sabe que su hora está llegando

Y busca una grieta para ascender.

La Gran Madre sabe que termina

su compromiso con la prole

y ya solo otea el horizonte

del gran mar que se avecina.

Y mientras respira y se apaga

se siente libre para nacer

y le crecen otras manos

para palpar el misterio

y otras alas

para cruzar la frontera

en vuelo

cuando la noche ya no respire

y la luz perpetua sea la casa

donde nunca se pone el sol.

La otra mujer es joven

y recorre su camino de hembra

abocada a ser canal de luz.

También sabe que está llegando su hora,

la hora de dar luz a la vida,

la hora del dolor,

la hora de la fiereza,

la hora de ser valiente,

la hora de apretar los dientes,

la hora de rezar con todo

la hora del amor…

Y recoge su testigo de madre

para que Darío sea un pez

de tierra adentro,

mientras la primavera lo acoge  todo

el confinamiento,

los amaneceres, los pájaros

los grandes viajes existenciales,

las flores y las heridas.

Con tres heridas voy, dice el poeta,

la de la vida,

la de la muerte

la del amor.

Y si el amor no puede contra la muerte

plantar un roble,

al menos,

nos salva de la separación.

La noche es víspera

aluvión y cieno,

cobijo y hojarasca

para el corazón de los pájaros.

La noche es amplia y ancha

y no cabe en tus pulmones,

aunque se diluya por tus venas

y de lejos nos lleguen

los murmullos de la sal.

Aquí seguimos haciendo humus.

Desde luego no saldremos intactos.

¿Cómo sabremos trenzar

el hilo finísimo

de no abrazar, pero sonreir,

de no tocar, pero transmitir,

de estar abiertos pero protegidos,

de ser espontáneos pero reservados?…

La verdad cruda

también es primavera lluviosa,

ciclón verde

y un fuego que rinde honores.

El corazón del mundo

se abre desde dentro.

Dichoso el amor correspondido.

Y en la adversidad, brazos abiertos.

Si no fuera por los pájaros

la noche sería un abismo mudo,

sordo vacío de luz.

Pero ahí están ellos

los virtuosos

y puntuales

los artistas alados

con voces enfundadas de primavera.

Ahí están ellos,

trazando filigranas sonoras

sobre la frontera movediza del amanecer,

musicalizando esta pausa relativa

en la encrucijada

de las noches y los días,

celebrando las ganas y las venas

y despidiendo los ciclos que terminan.

En la encrucijada oteamos el horizonte

y redefinimos nuestra arquitectura,

a veces, con dolores de parto.

Más allá está el futuro,

pero el presente es antes.

Escuchar y respirar

el concierto gratuito

y sin mascarilla

de la sinfónica mañanera

no tiene precio.

Ni se compra ni se vende.

Es un regalo de fábrica.

Gracias, vida.

Los pájaros cierran la noche

a pico abierto

y abren el día

a  corazón tendido.

Las primeras voces llegan

como flautas de luz

deslizándose por una madrugada jugosa.

Saludo al nuevo día

desescalando un confinamiento

de oro,

porque no falta la comida,

aunque a los brazos les faltan árboles

y tierra de carne y hueso,

sin preservativo.

Mírame, pero no me toques,

tócame, pero no me respires…

El corazón aguanta mucho

aunque  no es amigo de guardar distancias,

pero las ganas son las ganas,

y deberá aprender a latir,

dentro de una burbuja

en mitad del bosque

o debajo del agua.

Convivir con el virus,

claro,

con las bacterias,

con los depredadores,

por supuesto,

con la muerte,

desde luego.

Abrir y cerrar,

sin duda,

mamparas, burbujas,

mascarillas, lejía,

geles hidroalcohólicos, distancia social,

policía,

bueno, vale

ma non tropo, per caritá.

Que no falte la liviandad

miradas que acogen,

sonrisas que acarician,

palabras que no infectan,

ligazón de fuego,

cuerpos al sol,

fuerza centrípeta,

apasionada telataña,

tu bravura rendida…

Si ya te has quedado en casa,

ahora no te olvides de salir.

Toma aire de los bosques y vitamina D.

Recuerda que, defensas, las justas

La hiperreactividad mata.

Amanece mañana lavada,

luz a estrenar

y árboles rejuvenecidos.

Distingo algunas voces conocidas

en el concierto de los pájaros.

El búho solitario emerge de la noche cerrada

el cuervo, el mirlo,

el grajo, la paloma…

y otros muchos artistas misteriosos,

que ejercen desde el anonimato.

Hoy la melodía no me parece de coro

sino secuencias de solos,

interespecies,

que van a su aire

ensamblados

y ocupan el espacio sonoro,

sin competencias aparentes.

Siempre tienen algo que decir

los pájaros.

Cortejan o lamentan

buscan comida,

intercambian información

construyen hogar,

cantan por cantar,

celebran la alegría…

No se les ve muy estresados

a los pájaros de mi barrio.

El hoy es el futuro de hace un rato

y mañana pronto será hoy.

De los pájaros aprendo

flujo y juego

diversidad y arte

liviandad y alegría.

El ahora es el río que nos lleva con la respiración…

Me vienen las palabras:

equilibrio o abismo.

Buenos días

haiku

Asoma el calor.

Lo verde pletórico

y resplandece

Se apagan vidas,

Y crecen los árboles,

pájaros crían.

Puntual a su cita,

van cayendo los velos

y surge la madrugada desnuda

con su manantial de luz.

Asirse a la luz es confiar.

Los pájaros anuncian para hoy

una epidemia de sol

benéfico.

Cobijados en la fronda

acortan distancias,

con saltitos medidos

y pequeños vuelos.

Porque un árbol es más que un árbol,

es toda la vida dentro,

es un bosque,

es un río,

es la casa de los pájaros

y allí tejen sus recuerdos.

De árbol en árbol  trinan,

en la copa

y en los versos.

Un pájaro es más un pájaro,

es un dios en movimiento,

es la gracia voladora,

es una tribu del cielo,

es la flecha que perfora

es una danza del viento.

Puesto que vives,

Vive,

dicen

y juega.

Si es hora de crecer,

no esperes

y si has de partir,

que sea ligero

con soplo liviano

de barco velero.

La noche es noche

y huele a misterio.

Café en mano

salgo a pescar algún pez

que me asalte desde el abismo.

En silencio espero un hachazo,

una sacudida,

un vientre que pare fuego.

La noche es movediza.

En la madrugada se revierte

la ceguera vegetal

y verdades insumisas

te embisten

para que las comulgues como puedas,

si puedes, con poesía.

El cielo y el infierno están dentro de ti.

Tú eres el árbol

que realiza la alquimia,

el árbol en busca de bosque

que inicia su travesía

hacia la compasión.

Y cuando suenan los pájaros

que obedecen a la primavera,

ya no tiene remedio

la desescalada de la oscuridad.

Con tecnología de precisión

o puntualidad suiza,

los pájaros anuncian

la victoria pasajera de la luz

cada día,

Así es la vida.

Como La poesía es un juego floral

para nombrar el misterio,

café en mano

espero la espada sonora

que anuncie el día.

Somos naturaleza viva,

omo los pájaros, los árboles,

las piedras y el río…

Y formamos parte

del movimiento incesante

pautado en ciclos,

ue nos crea y nos descrea.

La madrugada llega hoy

on luz desarmada

y un cielo talado de nubes.

Sabemos que convivimos

con plantas insumisas

y con los designios del destino,

pero los pájaros muestran

lo que las piedras esconden

y  es imparable ese anhelo feroz

de  la alegría

de ser “lo que puedes llegar a ser”,

de disfrutar cada segundo agradeciendo,

de dar tus “frutos”,

de encontrar un sentido,

de reír, jugar, cantar y bailar,

con ligereza.

Convivimos con las crisis inevitables,

con las incertidumbres palpables

con las pesadumbres desprevenidas

y sabemos que el escorpión espera y ayuna…

La luz lo pone todito sobre la mesa.

Somos naturaleza interconectada,

hijos de la vida

y coautores de nuestro destino.

surfeando los ciclos

vamos cabalgando olas

y tomando el viento a favor

hacia la estrella polar:

ese anhelo inconcreto e imbatible de unidad,

porque el peso de la separación

nos aplasta

y nos consume…

A quienes estamos vivos ahora,

buenos días.

De la noche llega la frescura,

campos olorosos

y pájaros vespertinos.

Quizás hoy vea crecer un bosque

en los brazos de la madrugada.

Abandono la ilusión de omnipotencia,

diluido

en vida,

que vive.

La mañana regala primavera

y la luna crece

escondida entre velos

como una pequeña coma de luz

que desenrolla su futuro.

La perspectiva de los ciclos

anula la soberbia de los engreídos.

Lo vivo crece o decrece,

se hace visible o se oculta,

pero la luz permanece encendida.

Respiro el tiempo

rítmico y ondulante

de todos los que nacen,

hasta que el aire

nos acoja, al completo,

en un solo corazón expandido.

Naturalidad y ligereza

para sortear los ciclos,

dicen los pájaros.

Es momento de vivirlo.

El momento es ahora

y que no falte la alegría.

Bienvenidos los mañaneros,

alados hijos del cielo,

heraldos del despertar.

Entre la noche y el día

bienvenida la flor en la herida,

las lecciones de humildad.

¿Sabremos, podremos, querremos

entendernos sin destrozarnos,

disentir y dialogar…?

Bienvenida la luz ondulante,

el trino y la voz vibrante,

tu cuerpo de miga de pan.

Bienvenido el aire que libo

el corazón del amigo

y las ganas de jugar.

Bienvenido el sol,

las caracolas,

el susurro de la aurora,

la inteligencia vegetal.

Venga la desescalada

la hierba y tierra mojada

vengan el bosque y el mar.

Venga la nieve escondida

en la montaña ascendida

con su líquida verdad.

Venga la risa liviana,

una esperanza temprana,

de aprender y de sanar.

Cada cuerpo un cuenco,

Cada deseo un fuego

Y cada casa un hogar.

Bienvenida la frescura,

el amor y la cordura

de una nueva humanidad.

Bienvenido el arte de hacer feliz

La noche diluye las mentiras

y fluye en suave onda.

El amanecer entra en la intimidad de tu cuerpo

y lo transforma en pájaro.

La madrugada es la señal.

Naturaleza pura canta

y sale del armario.

Es el tiempo de los pájaros

de salto en salto,

de vuelo en vuelo,

de canto en canto.

Ninguno manda callar.

De las ganas surgen

voces afinadas que viven y dejan vivir.

Sin colisión,

la mañana trae la claridad del aire.

Los árboles laten,

las venas trascurren,

y la santa alegría,

como un filón secreto,

amor,

desbordan los acuíferos

y se derrama por las gargantas.

Tu risa es un arado de la pena

y cuando la dicha recobra su estado natural,

me dices que ya estabas esperándome.

Por qué la madrugada viene con vitaminas?

No lo sé.

Algo tendrá ese parpadeo cósmico

que nos rescata

del pozo de la noche.

¿Vitaminas para el alma?

Serán los trinos sin pena,

la Inocencia sin locura?

Será la alegría en vena,

la transparencia y la frescura?

Será el pulso lento

de la tierra que respira?

Serán la promesa y la oportunidad?…

No lo sé.

Será que

puro e impuro,

amor y odio

duro y blando

se despliegan ante tus ojos

y van dibujando

un futuro confiado y sin miedo?

Será porque la vida sabe

y no disimula?

Será por el silencio

que acoge a los reyes del cielo?

Será la palabra: puedo?

No lo sé.

Lo cierto es que, cuando penduleas en la raya de la luz,

la madrugada inyecta  vitaminas,

desenlatadas y esnifadas,

endorfinas de alta pureza,

aire a estrenar

y ganas de juego.

Un día más,

los pájaros

las estrellas de la mañana.

Podría ser que en la noche

metas tus manos,

palpando

Y te tiznes de luz.

Podría ser que, cuando los ojos no vean

el cuerpo crezca

más allá de los confines de la piel

hasta tocar la sal

y alcanzar los recuerdos.

Hoy bebo noche, café y silencio

mientras los pájaros preparan

cantos de cortejo

entrega de terciopelo,

y rituales de despedida.

La naturaleza es poesía viva y fecunda

y está plagada de artistas,

que no reclaman importancia personal.

Viven el arte con naturalidad

y lo pían.

La belleza es un océano

que rompe los espejos planos

y los convierte en cuencos de luz.

Acaso el misterio se vuelva benéfico,

cuando llegue el sol con sus fuegos

y la madrugada con su música.

Porque la primavera zigzaguea,

pero no duda

y el asombro fluctúa,

Pero no ceja.

El día despierta con bocanadas encendidas

de oxígeno renovado.

Que vaya por delante

la alegría de vivir.

Los pájaros reivindican “la gracia” de adorar

Y el placer de hacer feliz.

A veces hay que volver a intentarlo,

A veces no es por ahí.

Invadidos por la luz rodante,

los pájaros,

abandonan el cobijo

y alzan el vuelo

en busca de comida,

en busca de consuelo.

Siguiendo la estrella polar,

más allá de la reina de los hielos,

donde puedan bailar libres,

lejos de pesos y hierros.

Volar y cantar

de charco en charco,

de beso en beso

el hambre y el amor

dirigen el vuelo.

El aire te vive

la noche se entrega,

El tiempo regala

Primaveraaaa!!

Cuando la madrugada suena,

vida lleva.

Y ya se sabe que sin agua

el rio es un sendero de polvo

con los minutos contados.

Una mañana sin pájaros

es una garganta vacía.

Un mundo sin corazón,

perdería su belleza dorada…

Pero el sol derrota las sombras,

y los pájaros no faltan a su cita.

Hace falta ser valientes

para soportar la incertidumbre

audacia para superar la pesadumbre

y para dejarse la piel en el amor,

osadía …

La madrugada tampoco falla,

aunque sea a media tarde.

Los buenos días del cielo,

del aire los buenos cantos.

El sol corona las copas

ya se encienden los tejados.

Alguna brizna de luz

el corazón nos alcance.

Que  las semillas germinen,

que la hidra no nos cace

y el aliento venenoso

a los frutos no amenace.

El odio es una alimaña

una excrecencia en azul,

es un atavismo en rojo,

una ignorancia de luz.

Es un abismo, un grillete,

un  dolor para sanar

una pandemia de luto

esperando el despertar.

Es más fuerte quien resiste

instalado en la alegría.

El futuro es el amor,

tu inteligencia y la mía.

El sol adora las cumbres,

el día a saborear,

los pájaros sus costumbres

y pelillos a la mar.

Regresa el día

como un regalo para degustar.

Envuelta en árboles,

la luz,

celebrada de pájaros

y cortejada por ardillas,

hoy.

Respiro, luego éxito.

Disfruto de un equilibrio delicado,

sin el dolor araña

de guadaña verde,

hoy.

Disfruto con placer

del malabarismo de ser viable.

Inclino la cabeza

y junto las manos  para dar las gracias,

como en Tailandia.

Tan grande es el regalo,

de estar a salvo,

hoy,

una deuda eterna de amor.

ganas de plantar,

de cuidar y de abrazar,

aunque sea líquido el aire

y cada día sea el capítulo de un cuento

que te inventas, en parte

sin desenlace definido.