EL PODER DEL AMOR ES LA MAYOR FUERZA CURATIVA                  

          Este principio  es reconocido en prácticamente todas las tradiciones y culturas del planeta.

“Los fragmentos del universo tienden a unirse impulsados por la fuerza del amor”.  Pierre  Teilhard de Chardin.

 Cuando era joven me llegó esta imagen e idea del amor como fuerza impulsora de la unión que transformó profundamente mi cosmovisión. Ha sido un bálsamo en momentos de incomprensión y una clave que he ido constatando a lo largo de mi vida.

Los fragmentos están dentro y están fuera en la falsa percepción de la mente entrenada en la dualidad y la separación.

La herida primordial, la desconexión, el individualismo, el  egoísmo, el aislamiento, la dualidad, la separación ficticia, …son  facetas distorsionadas de la realidad pues en la naturaleza todo está  interconectado.

Este sentimiento de desconexión,  nos lleva  a la búsqueda y exploración  del grandioso proceso de consciencia de la unidad de la vida.

A lo largo de este proceso alquímico, el ego y el alma se van encontrando e integrando en el camino de ser Un@  Mism@. Todo sucede traspasando el aprendizaje y la experiencia de poner amor donde hay dolor y miedo.

El amor, como cualidad del Ser o estado esencial, es un antídoto eficaz contra la soledad existencial.

Que el discípulo cultive el amor sin medida hacia todas las cosas. Que cultive, hacia la totalidad del mundo, arriba, abajo, alrededor, un corazón de amor ilimitado…Porque de todo lo que hay en el mundo, este estado del corazón es el mejor”. Buddha.

En el mapa de la conciencia que propone la ecopsicología,  se añade a los planos personal, familiar, colectivo el plano ecológico como parte fundamental de la identidad humana, que desde mi punto de vista,  atraviesa transversalmente todo el territorio pues “somos naturaleza” y “formamos parte”.

La biofilia, el amor por la vida codificado en la estructura y bioquímica del cerebro, nos muestra cómo la naturaleza interna y externa interactúan de manera espontanea y aprendida en los miles de años de evolución.

Cuando nos hacemos conscientes de ese amor que está en los átomos y en el universo, todo cobra sentido y significado profundo   amplificando la conciencia de lo personal a lo Transpersonal, del individuo al Ser, de la separación a la Unidad.

“Donde no hay amor, pon amor y sacarás amor”. San Juan de la Cruz. 

Amar es la tarea sanadora y para ello contamos con un gran aliado: el corazón.

El latido del corazón de la madre es lo primero que escucha el feto, un sonido de cualidades acuáticas que recuperamos cuando estamos a la orilla del mar. El océano y los mares son las madres primordiales, las madres de la vida y en estas aguas se guarda esa memoria.

Antes buscaba calas y playas lo mas solitarias posibles para conectarme con esta extraordinaria energía del agua marina. En este año, 2020, he tenido una curiosa toma de conciencia cuando he ido al mar.

Me he acercado a las playas en las que había gente, de todos los tamaños y colores, de todas las edades y culturas…he sentido a esa gran madre océano que a todos nos acoge con amor incondicional. Ha sido hermoso descubrir esta mirada en momentos en los que vivimos la restricción del abrazo y de la cercanía humana y poder sentir la unión a través del abrazo húmedo y refrescante, abrazo revitalizador y calmante. El mar nos une, nos mece, nos bambolea, nos espabila y a veces nos da un buen rapapolvo y siempre nos recuerda la unidad.

“El Amor es la memoria que la Unidad tiene de sí misma en la diversidad.”  Y “Amor es armonía en el sistema”. Norberto Levi.

Pongamos el amor en los sistemas que somos y que nos contienen. Unamos los corazones con el latir de la tierra y el universo. Estamos evolucionando. Estamos experimentando que somos uno…y esto no ha hecho más que empezar.

Belén Mayam           2 de diciembre de 2020